Únete al esfuerzo de todos los que deseamos se detenga
el maltrato a los animales en los antirrábicos. Te invitamos a firmar
el manifiesto que encontrarás a continuación para exigir que las autoridades
modifiquen las leyes y así garantizar la protección de animales y
promover campañas masivas de esterilización y adopción, porque ésta
es la ÚNICA SOLUCIÓN eficaz y ética para detener
la sobrepoblación de animales callejeros.

Texto publicado el 17 de noviembre de 2006, en Milenio Diario, México
(p. 35)
LIC. FELIPE CALDERÓN HINOJOSA
PRESIDENTE ELECTO DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS
GOBERNADORES DE LOS ESTADOS
JEFE DE GOBIERNO DEL DISTRITO FEDERAL
LEGISLADORES DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS
PRESIDENTES MUNICIPALES
AL PUEBLO DE MÉXICO
Los ciudadanos y Asociaciones Protectoras de Animales (APAs) abajo
firmantes hacemos patente nuestra inconformidad con los métodos
que utilizan las entidades gubernamentales para el control de la sobrepoblación
de animales domésticos en los centros antirrábicos y
de control canino y felino.
¡ALTO A LA CRUELDAD OFICIAL QUE SE EJERCE EN LOS ANTIRRÁBICOS
CONTRA LOS ANIMALES!
Antecedentes
El único método que desde hace más de 40 años
sigue utilizando la Secretaría de Salud para el control de
la sobrepoblación canina y felina es el sacrificio, para lo
cual emplea los métodos de la electrocución y el pistolete
de émbolo oculto, aunque lo más frecuente es que maten
a los animales a palos.
Con frecuencia, los encargados de los centros de exterminio se amparan
diciendo que trabajan bajo la supervisión de una APA, y que
el método de electrocución está respaldado por
la Norma Oficial Mexicana (NOM).
Sin embargo, lo anterior no garantiza que sea menor el martirio de
los animales, dado que dicho método requiere mucha manipulación
del animal, no es certero y es altamente doloroso.
Además, antes del sacrificio los animales viven un infierno
desde el momento en que son capturados por los lazadores de la camioneta
o “perrera”, quienes hacen gala de violencia y crueldad,
no sólo en la captura sino también durante los días
que los animales permanecen en los centros de exterminio. Ya se trate
de perros adultos, cachorros o hembras embarazadas, el trato que reciben
es despiadado.
Todo lo anterior nos obliga a pronunciarnos en contra de tanta barbarie
y a llamar a las autoridades federales y locales a que dejen de ser
cómplices de los verdugos y afronten su responsabilidad.
Los mexicanos somos un pueblo maduro y no vamos a permitir que los
servidores públicos incumplan sus obligaciones ante un problema
tan grave de salud pública y de salud mental de una población
que debe presenciar cotidianamente los actos de violencia y brutalidad
del personal de los centros de exterminio canino.
Resulta totalmente incongruente que la violencia que vivimos en nuestro
país sea promovida por los propios empleados del gobierno,
encargados de procurar la paz y el bienestar de sus habitantes.
En virtud de lo anterior, los ciudadanos y las APAs abajo firmantes
exigimos:
Que los gobiernos federal y locales asuman su obligación de
controlar de manera eficaz y humanitaria la sobrepoblación
canina y felina, desterrando la matanza irracional de animales y,
en lugar de ello, que apliquen medidas preventivas de control (campañas
de esterilización masiva y de educación ciudadana) y
provean de servicios veterinarios gratuitos o a bajo costo.
Que se expidan a la mayor brevedad las normas y reglamentos que permitan
hacer valer la Ley de Protección a los Animales del Distrito
Federal, aprobada por la Asamblea Legislativa el 20 de diciembre de
2001 y que, de acuerdo con las cláusulas cuarta y quinta de
los Artículos Transitorios de dicha Ley, debían haberse
expedido a los 120 y 180 días (en el caso de las normas zoológicas)
posteriores a la entrada en vigor de dicha Ley.
Que esto mismo se haga para cada una de las legislaciones estatales
en la materia, cuya aplicación ha quedado incompleta por la
demora calculada en expedir las normas y reglamentos correspondientes.
Que se remueva de sus cargos a la totalidad del personal que labora
en los centros de control canino, pues son responsables –por
acto u omisión– de constantes actos de violencia que
dan cuenta de psicopatologías inadmisibles en personas responsables
de dar atención humanitaria a seres vivos. Que dicho personal
se sustituya por personas aptas para desempeñar adecuada y
profesionalmente dichas labores.
Que se emita una ley a nivel federal que coordine las actividades
de los estados y municipios. Basados en esta ley, la Secretaría
de Hacienda y Crédito Público podría asignar
una partida presupuestal a los estados para este fin y terminar con
el argumento de la falta de recursos económicos. Consideramos
que los primeros tres años el presupuesto sería mayor
debido al descuido que la Secretaría de Salud federal y locales
han tenido al no contar con personal profesional calificado que desarrolle
programas educativos y preventivos -como son campañas nacionales
de esterilización- para impedir que el problema se desbordara
hasta el punto en el que se encuentra hoy en día. Los siguientes
años, únicamente se tendrían que financiar esos
programas, lo que reduciría considerablemente los costos que
actualmente tienen dichas dependencias. Con esta ley, el gobierno
de México se pondría a la vanguardia –a nivel
mundial- en el respeto a la vida de la fauna silvestre y doméstica.
Las autoridades de México deben saber que la responsabilidad
de las APAs y la ciudadanía no es solucionar las consecuencias
de lo que ellas hacen mal o no hacen; su responsabilidad se limita
a denunciar las fallas, luchar porque se logre la legislación
adecuada y luego vigilar que el Estado la cumpla.
Por un gobierno que organice Campañas Nacionales de Esterilización
Por un gobierno que respete la vida.
Por un gobierno que apele a la razón y a la ciencia, no al
exterminio irracional.

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